Hastiado, el poeta lee otra reseña que busca belleza en su obra. Él, que trató con el tedio, con el espanto, con la violencia; con lo ríspido y con lo acético; que intentó demorar el tiempo y apurar silencios; que se tiró siestas en vela ensayando armonías en descomposición, tropiezos, opacidades. Él, pobre miserable, tiene que entregar sus intentos a la runfla reduccionista que todo lo enchastra con belleza.