Durante el día, en un laboratorio de Lanús, busca el elixir de las medias eternas. Algunos vecinos lo creen extraviado: él baja la cabeza y acepta el desprecio. Pero no bien cae la penumbra, se pone las calzas rojas con la zunga por encima, la musculosa y la capa haciendo juego y, en orgullosa soledad, escribe un libro tras otro. Uno tras otro.
⠀⠀⠀Mientras tanto, en el Salón del Mal, los eunucos bufan.