El escritor mina el microrrelato con alguna poesía chiquita y por ahí sutil. En la tertulia, lee su texto y espera. Pero la poesía no estalla. La narración es un mecanismo de relojería, dice siempre que encuentra la oportunidad, y esa noche piensa que deberá ajustar algún tornillo.
⠀⠀⠀Por la madrugada, un estruendo revienta en su estudio. El narrador —ahora manco— se ha vuelto poeta.