Siete décadas leyendo y releyendo el Libro Sagrado, porque allí se cifraba el desconocido Nombre de Dios. Siete décadas leyendo y releyendo el mundo, porque sus valles, montañas y ríos predecían o repetían las líneas del Libro Sagrado. (Porque el mundo era el Libro, porque el Libro era el mundo).
⠀⠀⠀Y un segundo antes de expirar el último hálito, supo que había comprendido al mundo, al Libro, a Dios. Y con ese último suspiro, sus labios modularon El Nombre: Rodolfo.