—Me gustan tanto tus ojos y tu mirada y tu manera de caminar y tus besos, me gusta tanto hablar con vos, escucharte y la forma en que me escuchás, me gusta tanto despertarme y verte a mi lado y compartir algún mate, me gusta tanto saberte cerca en el silencio y cómplice en la risa, tanto, pero tanto, que apenas de pensar en vos siento un miedo profundo...
—¿Miedo de qué? ¿De enamorarte?
—Ojalá. Miedo de no enamorarme.